En el norte de Kenia, las religiosas se han convertido en una de las primeras respuestas ante una crisis climática que amenaza la supervivencia de las familias más pobres. “Vemos a mujeres que caminan más lejos para conseguir agua, a niños que abandonan la escuela y a familias que pierden el último de sus animales”, afirma la Hna. Jannifer Hiuhu, de las Hermanas del Verbo Encarnado, quien trabaja en regiones nómadas afectadas por la sequía.

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